Ordesa y Monte Perdido Domina su orografía el macizo de Monte Perdido (3.355 m), con las cimas de las Tres Sorores, desde donde derivan los valles de Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín. Un paisaje de grandes contrastes: la extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.
Desde el 1 de julio de 2006, la gestión del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido corresponde en exclusiva a la Comunidad Autónoma de Aragón
- Fecha de declaración: 16 de agosto de 1918.
- Reclasificación: Ley 52/1982 de 13 de julio.
- Instrumentos: Real Decreto 409/95 de aprobación del PRUG.
- Superficie: 15.608 hectáreas.
- Provincia: Huesca.
- Comunidad Autónoma: Aragón.
- Coordenadas: longitud: 3º 35’ - 3º 50’.
- Teléfono: 974-243361.
- Valores Culturales:
Las casas muestran una arquitectura típica del Alto Aragón, con tejados de losas de arenisca, paredes de piedra, chimeneas troncocónicas coronadas por la piedra del "espantabrujas" y cocinas-hogares con cadieras (bancos de madera alrededor de un fuego central).
- Valores Naturales:
La extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.
- Otros Datos:
Redes supranacionales: Reserva de la Biosfera (1977). Diploma del Consejo de Europa a la Conservación (1988, 1993, 1998). Patrimonio Mundial de la UNESCO (1997). ZEPA (1988).
Carta de cooperación entre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y el Parc National des Pyrénées en Francia.
CONSERVACION Y BIODIVERSIDAD
Plan de recuperación del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
Dentro del Plan de recuperación del quebrantahuesos de la Comunidad Autónoma de Aragón, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido viene participando desde el año 1989, con la instalación y mantenimiento de puntos de alimentación suplementaria en el sector de Escuaín. Este comedero permite la supervivencia de los ejemplares pre-adultos, sobre todo en épocas en las que el alimento escasea y las condiciones climáticas son desfavorables. De esta manera se reduce el erratismo de los individuos más jóvenes, limitando así los posibles accidentes que afectan normalmente a los ejemplares más inexpertos y disparan los índices de mortalidad (caza, venenos, tendidos eléctricos,...). La excelente localización de estos comederos, así como la numerosa población que ocupa esta zona, ha permitido que se liberaran con éxito dos jóvenes de esta especie, mediante una técnica conocida como hacking, con el fin de reincorporarlos a la población pirenaica.
El Parque participa también en los censos simultáneos que se realizan anualmente. Esto permite estimar el tamaño de la población de jóvenes inmaduros en un determinado momento.
Se realiza también una vigilancia y seguimiento exhaustivos de las áreas de nidificación del territorio interior y más inmediato del Parque. Así por ejempo, durante el 2000, se destinó personal de vigilancia del Parque durante 28 jornadas decisivas para la cría a 6 parejas, obteniendo todas ellas éxito reproductivo, llegando el pollo a volar.
Seguimiento del rebeco (Rupicapra pyrenaica)
El rebeco, conocido como sarrio en el Pirneo Central, es el protagonista por excelencia en estas montañas. La escasez de predadores y su adaptación a las duras condiciones climáticas han asegurado su supervivencia. En la Faja de Pelay los sarrios realizan una migración estacional dentro de la misma ladera, con desplazamientos longitudinales de hasta 7,5 km, y altitudinales de 600 m.
Todos los años desde 1986, entre finales de junio y principios de julio, el personal del Parque realiza el censo anual en los sectores de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta. Desde 1998 estos censos se hacen en colaboración con el Gobierno de Aragón, formando parte de un plan de seguimiento de la especie en toda su área de distribución en la Comunidad Autónoma, mediante una serie de recorridos seleccionados de forma anual, y un censo global cada cuatro años que incluye recoridos supraforestales de censo total y forestales de censo en banda.
La población dentro del PNOMP muestra en conjunto una tasa de incremento anual del 8% desde 1986, aunque en la parte central del Parque se halla estabilizada
EL DESARROLO TURISTICO: una alternativa a la economía tradicional
En las últimas décadas, el turismo en este espacio ha ido cobrando cada vez mayor importancia y supone una importante fuente de ingresos en la economía local.
El Plan Rector de Uso y Gestión establece, por su parte, un diversificado sistema de uso público que adecue el número de visitas a la capacidad de acogida, configurando un sistema de uso público de libre acceso, capaz de armonizar oferta y demanda en el disfrute del Parque.
ACCESO AL PARQUE, LA CONCENTRACION DE VISITAS
La afluencia turística, con algo más de 600.000 visitantes anuales, se concentra esencialmente en Torla, puerta del valle de Ordesa. Uno de los mayores problemas que presenta la gestión de este Parque Nacional es la concentración de visitas en los meses estivales, especialmente evidente en el valle de Ordesa, con cerca de 63.000 personas en julio, 87.000 en agosto y 31.000 en septiembre.
La concentración de personas y, sobre todo, la de vehículos (con más de 480 turismos y 10 autocares diarios) ocasionaba, años atrás, multitud de problemas en el estado de conservación del parque y en la propia seguridad de los visitantes.
Por ello, el Ministerio de Medio Ambiente puso en marcha durante 1998 el Plan de Accesos de Visitantes al Valle de Ordesa con tres objetivos:
- Mejorar la calidad de la visita del valle de Ordesa .
- Disminuir los impactos producidos por los vehículos en el valle de Ordesa.
- Permitir el acceso a cualquier hora del día dentro del horario autorizado
ACCESO AL PARQUE EN TRANSPORTE COLECTIVO
Dentro de este plan se ha construido un aparcamiento en Torla, con capacidad para 386 turismos y 17 autocares, habilitando además, autobuses que facilitan el acceso de los visitantes al valle de Ordesa.
La creciente sensibilidad hacia temas relacionados con la conservación de la naturaleza, ha frenado desde hace algunos años los proyectos de nuevas vías de tránsito que durante cierto tiempo se consideraron necesarias para el mantenimiento de las poblaciones de montaña. Así, los dos tramos de carreteras que penetran en el Parque Nacional están sujetas a una regulación estricta durante la época de circulación intensa. El Plan de Gestión prevé incluso su cierre en estas épocas y el uso alternativo de medios de transporte colectivo para acceder al interior del Parque